AUSENCIA Y SUS DEMONIOS

Por Elí Sánchez

“Cada noche los demonios de tu ausencia despiertan puntuales”
Drake

Todos estos señores estaban dentro, preparaban la cena que habríamos de disfrutar. Cansado me senté y serviste un trago, contoneándote, riendo como si lo disfrutaras, lo acercaste a mi boca y solo por llenar el vacío lo tomé, mientras ellos acudían a llenar los espacios de mis dedos, devorando mi tacto, acabando con mil uñas mi recuerdo.

Cuando pusiste aquella canción y tomaste mi mano, invitándome a cerrar los ojos mientras me acercaba lentamente a ti; mirando a través de ellos mis temores, explotaste en imágenes, en impulsos nerviosos, incitándome a bailar. sostuve tu mano que no era de calor hasta que mis piernas –laceradas por ellos que las escupían, que las cortaban con sus filosas lenguas de papel en el cual tu creadora mano escribió dejaron de responder; y así, poco a poco fui cayendo hasta que me hiciste besar tus pies. Me gritaste desesperada; por su parte, los demonios encontraron el camino a mis ojos y lentamente los drenaron, otros entraron a mi garganta provocando dolor hasta que la cerraron. Para poder levantarme derribé algunas cosas, en mi camino a la verticalidad me prendí de fotografías colgadas en la pared, las rompí. Después recuperé mis ojos, limpié mis piernas y destapé mi garganta con un trago que esta vez no serví; disfrutamos de la cena y por un rato te dormiste.

Ahora mientes alegando que no recuerdas nada. Tu serenidad me sorprende, me dices mientras enciendes un cigarrillo a pesar de que sabes cuanto tiempo estaré aquí sigues atizando el fuego, sabiendo que en él se integra mi calor, amada víctima. Bueno, es más barato que el cine y no tengo que caminar más que hacia ti. De todos modos estoy solo y por este momento tu te irás sin despedirte, sin preocupación, porque ahora que voy a dormir, se que mañana cuando despierte, me levante, desayune, vaya al trabajo, y regrese cansado como cada noche, tu y tus demonios estarán ahí.