LAS 5 PUERTAS A MICTLÁN

Por Luis Vilchis

“Es imposible saber lo que pasa después de la vida,
si se supiera, igual sería muy difícil de explicar”
Auténticos Decadentes

Luna Negra
No se sabe con exactitud el origen del festejo a la muerte, aún cuando en casi todas las culturas que poblaron México existía un culto hacia ella considerándola una deidad. De acuerdo con las tradiciones orales existía un lugar bajo tierra, llamado Mictlán a donde iban las almas de los difuntos; este sitio, también conocido como lugar de los descarnados era gobernado por la pareja Mictecacíhuatl y Mictlantecuhtli, dioses de la muerte, a quienes se veneraba y respetaba.
Con la llegada de los españoles, las deidades prehispánicas de la muerte fueron derribadas y en su lugar se edificaron las primeras iglesias; sin embargo, a pesar de que la parte física del culto fue vencida  la espiritual siguió vigente adoptando nombres españoles y ocultándose bajo las ceremonias religiosas del nuevo mundo. Una de estas festividades, que mezcla tradiciones indígenas y españolas es el Día de Muertos, festejo que sobrevive hasta hoy, donde las almas de los muertos regresan al mundo de los vivos.

Los tradicionales panteones de las iglesias se convirtieron en el sitio ideal para que los restos de una persona descansaran por siempre pero con el paso del tiempo quedaron chicos, por ello muchos salieron a las orillas de los poblados y sólo unos cuantos resisten como estrechos reductos sagrados que se niegan a perder sus ancestrales tradiciones.

 
Desde pequeños se nos enseña que todo lugar importante se encuentra resguardado y sólo se puede entrar por la Puerta. ¿Pero por qué debería ser diferente el acceso al descanso eterno? Como seguramente no lo es, los cementerios son la última puerta que todos estamos destinados a tocar.
Luna Negra
Coyoacán, delegación conformada por varios pueblos, ha resguardado a través del tiempo algunos de estos sitios especiales, puertas a Mictlán que podemos encontrar en los pueblos de Los Reyes, La Candelaria, San Francisco Culhuacán, San Pablo Tepetlapa y Santa Ursula Coapa.

Cinco accesos a Mictlán, cinco puntos fantásticos que han visto pasar el correr de los años y las generaciones, lugares muy parecidos pero diferentes entre si, unos obsequiados hace mucho tiempo como el panteón de San Francisco, otros adquiridos tras grandes esfuerzos de la comunidad como el de Los Reyes, y los de La Candelaria, San Pablo y Santa Úrsula, que conservan la tradición de permanecer a un costado de la iglesia.

Luna Negra
Estas cinco puertas son diferentes físicamente, pero funcionalmente muy parecidas, en ellas sólo se brinda servicio a los vecinos del pueblo, la administración  recae sobre una persona elegida entre la comunidad.
En estos panteones es el hermano, el padre o el hijo quien cava la tumba. Los familiares y amigos son los encargados  del mantenimiento  y de preparar la exhumación que se realiza cada cierto tiempo, pues la cripta será usada por alguien más.

Por eso los días más concurridos son  la víspera del día de muertos, cuando familiares y amigos de los difuntos arreglan las tumbas, llevan flores, pan, agua y sal, para recibir gustosos a las almas que los visitarán, preparándose  también para tocar las puertas a Mictlán.