MOVILIDAD TOTAL PARA UNA VIDA INDEPENDIENTE
Por Luis Vilchis.
Luna Negra
“Sin piedad, una actuación demoledora en la primera mitad le bastó al Heat de Miami para obtener una ventaja definitiva sobre los Niks de New York finalizando con una victoria de 100-76”. Fue lo último que escuchó Juan antes de chocar contra un árbol, al tratar de esquivar un vehículo que se le cerró en el Periférico.
Dos días despuésdespertó en el hospital con dolor de cabeza y el cuerpo enyesado, las vendas que rodeaban su cráneo no lograron impedir que las imágenes del accidente entraran en su mente, sudoroso y un poco exaltado hizo una petición a la enfermera que se encontraba a lado. Ella salió y poco después entró una señora visiblemente cansada, era su madre, quien se acercó, lo abrazó y sin decir una palabra echó a llorar. Juan no comprendía la reacción de su madre hasta que de aquella garganta cerrada brotó una frase que le cambiaría la vida.

- Hijo, Dios nos ha puesto una prueba muy dura y… tenemos que echarle muchas ganas, no sé como decirlo pero… ¡ya no vas a poder caminar!

Del accidente hace ya dos años, sin embargo Juan no ha podido superar la depresión en la que se sumió. Una lesión en la médula espinal lo ha dejado inmovilizado, postrado en una silla de ruedas. Pasa las horas lentas en casa, evita las ventanas, no quiere ser visto. Enciende la tele en partidos de básquetbol y rescata del pasado su vida en las canchas.

Un día que Juan se había quedado sólo en casa, estaba inmerso en sus recuerdos hasta que una llamada a la puerta lo regresó a la realidad. Como pudo se dirigió a la puerta y al abrirla, la calle estaba vacía, se asomó a ver si había alguien, pero lo que vio lo inquietó de sobremanera.

Frente a él pasó un señor en silla de ruedas votando un balón. Le preguntó si jugaba básquet y él con un ligero movimiento de cabeza le respondió que sí. Su nombre, Pedro Ramírez, entrenador de un equipo llamado “Los Coyotes” que practicaban en el gimnasio Ajusco. Charlaron un rato y antes de retirarse, Pedro invitó a Juan para que un día fuera a ver los entrenamientos que eran martes y jueves en la tarde.

Juan contaba las horas para que el martes llegara. Luego pidió a su madre que lo llevara al gimnasio para ver la práctica. Cuando terminó, Pedro se acercó a Juan y le contó que la idea de formar el equipo surgió en l991 cuando dos de ellos jugaban en el Politécnico y ganaron el segundo lugar. Entonces decidieron enseñarle a la gente de Coyoacán cómo jugar en silla de ruedas.
Luna Negra
Desde hace tres años el equipo “Los Coyotes”, integrado por doce personas,  luchan por sacar adelante el deporte para discapacitados. Y aunque les falta más apoyo por parte del gobierno y del sector privado, practican además del básquet, el lanzamiento de disco, carrera en silla de ruedas y otros deportes que entrenan en el parque Huayamilpas y el gimnasio Ajusco.
La delegación los apoyó de inicio con las sillas, los espacios para entrenar y a veces con transporte, pero últimamente son ellos quienes cubren todos los gastos. Han obtenido varios triunfos en los torneos locales, como el primer lugar de básquetbol en la Magdalena Contreras y en la UNAM.

- Son estos logros los que animan al grupo a seguir adelante, decía Pedro, y a tí, dirigiéndose a Juan, ¿No te gustaría jugar?  …Conozco a alguien que te puede ayudar, dijo el entrenador, en la extienda del departamento en Santa Úrsula, se imparte un taller de cómo moverte en la silla de ruedas. Ve con Raúl Virueta, las clases son martes y viernes al medio día.

El viernes al medio día Juan estaba en las puertas de la extienda. Entró y vio a varias personas en sus sillas que libraban obstáculos como escaleras y rampas. Preguntó por el instructor y ellos señalaron a una persona con una pierna amputada, que platicaba con una muchacha.

Juan se presentó y le dijo que quería aprender a moverse en la silla de ruedas por sí mismo. Pues viniste al lugar indicado, dijo Raúl, este taller es para romper las barreras físicas y culturales de los discapacitados, para reintegrarnos a la vida cotidiana.

¿Yen cuánto sale el curso? preguntó el joven. Movilidad total es un taller gratuito donde las personas aprenden  mucho, respondió el instructor, se enseña a pasar de la silla de ruedas a una fija para realizar actividades cotidianas como vestirse o bañarse. Parece fácil, pero muchos no pueden hacerlo solos, explicaba Raúl, y como aquí decimos, la discapacidad va a estar contigo toda la vida y no siempre va haber alguien que te ayude.

Hoy, luego de cuatro meses de intenso trabajo, Juan está a punto de entrar a la duela. La adrenalina vuelve a correr por su cuerpo, sus pulmones se hinchan y su respiración se vuelve pausada. Suena el silbatazo y el juego inicia. La silla de Juan es la primera en salir, como una flecha, tras el bote alto del balón.